Hoy, 12 de enero de 2014, a la edad de casi 15 años, sufro
depresión, trastorno de pánico y fobia social. Sí, todo eso junto, como una
buena macedonia, aunque claro, esta vez no creo que sea bueno. Quién se iba a
imaginar que esto me ocurriría a mí, aquella niña de ojos castaños y feliz.
Supongo que si has leído esta parte de la historia de mi vida, querido
lector, tendrás muchas ansias por saber mi nombre pero yo creo que no es
importante. Principalmente porque si lo digo, esto ya no sería un diario
anónimo. Tengo ojos color miel, grises cuando la luz del sol me da de cara; ni
muy alta ni muy baja, aunque la verdad es que siempre me he sentido más baja,
de hecho, creo que no creceré más de lo que ya he crecido. Mi pelo.. bueno, mi
pelo siempre está en constante cambio: Fue rubio oscuro, castaño claro, castaño
oscuro, rosa y ahora mismo es largo, castaño claro, rubio y morado. Sí, todo
eso en uno. Vaya desastre estoy hecha. Pero me gusta ser así, de hecho, todo el
mundo se ha acostumbrado a verme así, todo el mundo se sorprendería al verme el
pelo de un solo color. Pero no estamos aquí para hablar de mi aspecto, porque
los complejos prefiero dejarlos un poco de lado.
Es la primera vez que hago esto, es decir, escribir toda mi vida
en un diario que ni siquiera es un diario de verdad, sino un simple documento
en el Microsoft Office Word que más tarde transcribo a este blog.
He empezado tan rápido a contar todo aquello que quería soltar que
ni siquiera he aclarado del todo por qué hago esto. Lo hago por necesidad, sí,
como lo dije antes. Lo hago porque nadie se atreve a escucharme. Lo hago porque
ni yo me atrevo a expresar con palabras a otras personas todo lo que quiero
decir. Lo hago porque los “monstruos” que se encuentran en mi interior no paran
de morderme por dentro, golpearme y hacerme desesperar de dolor. Lo hago porque
no estoy sola en el mundo pero tampoco mucha gente me quiere. Y es que, te
contaré un secreto: Las personas más tristes son todas aquellas que no lo
demuestran.
No hay comentarios:
Publicar un comentario