sábado, 8 de febrero de 2014

Diary 2



Refiriéndome de nuevo a lo que es el tema de mi padre, todas las medicinas y curas que se le habían aplicado lo habían vuelto completamente loco hasta el punto de que me llegase a golpear, Mi madre creo que era la principal víctima, pues no paraban de discutir y estaba tan infeliz que llegó a llorar y llegamos a llorar mi hermano mayor y yo, pues, era la primera vez que veíamos a nuestra madre llorar.
Todo este problema, acabó al año siguiente, después de que la buena música, la lectura y los cortes en cada una de mis malditas muñecas me mantuviesen viva. No sé muy bien el día que terminó pero siempre he creído que fue el día en el que mi padre me pegó. Era un frío día de Febrero o Marzo; bueno, realmente no sé si hacía frío porque en mi ciudad no lo suele hacer mucho, pero es que queda mejor en la frase. Bueno, pues que ese día, hacía una o dos semanas que se sabía que tenía asma bronquial, que es un tipo de asma que sólo ocurre en algunas ocasiones, es decir, un asma temporal y que no tiene por qué ocurrir cada año. Ese día, no me encontraba nada bien, de hecho había tenido dos ataques asmáticos en los últimos días, por lo que, no fue nada raro que ese mismo día me ocurriese el tercero. Me encontraba sentada en el sofá, haciendo un poco de “zapping” cuando poco a poco empecé a respirar peor, hasta tal punto en el que parecía que se me había cerrado la garganta o las fosas nasales o que no tenía nariz como Voldemort o algo, no sé. El caso es que conseguí llamar a mi madre con voz casi ronca y ahogada. Para mi desgracia, el que apareció tras la puerta del salón no era ni mi madre ni mi hermano, era mi padre, el cual, se acercó a mí enfadado y gritando sin yo comprender el por qué. Me levanté del sofá y comencé a decirle lo que me ocurría mientras me movía desesperada por el comedor. Él no paraba de gritar que todo era una absurda mentira y que tan sólo quería atención hasta que finalmente ocurrió: Me pegó tan fuerte que caí de espaldas al ventanal del salón y empecé a ver todo nublado, luego lo veía todo completamente blanco y finalmente, negro. Recuerdo que logré abrir un poco los ojos y me encontraba sentada apoyada en la parte de atrás del sofá y enfrente de una silla de la mesa del comedor, con mi madre abanicándome y preguntándole a mi padre que qué era lo que se le pasaba por la cabeza al hacer todo esto. Luego, cerré los ojos por el dolor y volví a verlo todo negro, no sé si me dormí o qué ocurrió pero la verdad es que creo que hice bien en no saber nada de lo que pasó después.
Después de ese día, todo empezó a cambiar y creo que mi padre empezó a sentirse culpable de todo lo que había hecho. Se había dejado de medicar y parecía que había vuelto a tener uso de razón.
Recuerdo un día más tarde, que discutió con mi madre, él huyó a casa de mi abuela materna, sí, a la de la madre de mi madre ya que, mi abuela paterna nunca ha querido a sus hijos y mi padre siempre ha sentido que mi abuela materna ha sido su madre, y la verdad es que no me extraña conociendo a las dos abuelas.
Al final del día, volvió a casa después de su intento de fugarse y al día siguiente, después de discutir otra vez, salió de la casa y se sentó en el escalón de la puerta. Se echó a llorar. Entonces yo, abrí la puerta, lo vi en el escalón, me senté junto a él y lo abracé. También lloré un poquito pero shh, no quiero que nadie lo sepa. Todo el mundo ha pensado siempre que soy una persona fría. Pero soy todo lo contrario.
Desde aquél día todo volvió a la normalidad. Y la verdad es que gracias a esto, y no digo que me alegre lo ocurrido, ahora mi familia está mas fuerte que nunca y mis padres se quieren más incluso de lo que se querían antes. Y eso me hace un poco más feliz. 

Llegó el verano y, con él, mis depresiones, sí, yo me deprimo en vacaciones. Tú, querido lector, que seguramente disfrutarás de las vacaciones como cualquier otro estudiante no me comprenderás. Me comprenderías si lo único que tuvieses fuese la música y un ordenador. Y sí, tus únicos amigos son de Internet. Sí, me entenderías si tu vida fuese eso.
Después, entré al instituto. Miento si digo que tenía miedo de empezar las clases en ese nuevo centro, pero miento también si te digo que estaba completamente segura de mí misma. Sabía que iba a ser un infierno. No dudaba en ningún segundo que en cuanto pisase el instituto, el bullying volvería junto con más gente nueva. Supongo, que la negatividad con la que empecé el curso me hizo más llevadero lo horrible que fue el principio. Primero de la ESO fue un curso diferente a partir del segundo trimestre: Ya conocía a todos mis nuevos compañeros y me había ganado todo su respeto; el bullying se había esfumado por fin. En ese curso, no fui la típica niña que se creía todo por haber entrado al instituto pero tampoco era la típica pringada asustada por todas las novatadas. Creo que por una vez en la vida me consideraba normal, intermedia. Durante este curso, mi mejor amiga fue una chica un poco rellenita que estaba bastante acomplejada pero no lo demostraba. No lo demostraba pero yo lo sabía. Lo sabía en su forma de mirarme a los ojos mientras decía: No le gusto a nadie por ser una gorda.
Realmente, gracias a ella aprendí mucho y no me derrumbé pues, no estaba sola, sabía que ella también lo pasaba mal.
En segundo curso, esa chica cambió, empezó a bajar su autoestima aún más registrándose en páginas de encontrar pareja como una desesperada. No tenía mi edad, era un año más mayor. En segundo curso, ella se separó de mí inesperadamente e hice otras nuevas mejores amigas de mi clase.
Este curso, tercero, tengo otras mejores amigas. Sí, cambio mucho de grupo de amigas porque la verdad, no entiendo cómo la gente se aburre tan pronto de mí. Y ese es mi mayor problema: Quiero algo que sea para siempre pero la gente se cansa muy rápido de alguien como yo.
Este curso, todo el mundo ha cambiado, mis amigas, mi familia paterna con la que ya no me veo por varios problemas y aquella chica rellenita de primero. Ahora, está delgada, muy guapa y la verdad, me da pena decirlo, pero también muy puta. Sí, utiliza a los tíos como si fuesen un pañuelo; de usar y tirar. Y cuando es el chico el que le rompe el corazón a ella, se derrumba y lo publica en “Twitter”. La verdad es que no entiendo por qué lo hace pero no creo que eso la haga feliz. Simplemente no sé por qué la gente accede a hacer cosas que no influyen en su felicidad, pienso que es una pérdida de tiempo, pero creo, que no soy la persona más adecuada ahora mismo para hablar de felicidad.
 

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